Le he pedido un texto a Nuria García sobre los carnivoros del yacimiento de la Cueva del Camino. Ahí va:
“De los tres yacimientos de Pinilla del Valle que en la actualidad están siendo intervenidos, el de la Cueva del Camino es el que lleva más tiempo excavándose y el que ha proporcionado más información sobre la fauna que habitó el valle hace alrededor de 80.000 y 100.000 años. La mayoría de los restos procede concretamente del nivel 5, de donde se han obtenido las dataciones. A partir del estudio taxonómico de los restos de carnívoros recuperados desde el año 2001, sabemos que la hiena manchada (Crocuta crocuta) es la especie más abundante, con un mínimo número de individuos de tres juveniles y tres adultos. Este número se verá incrementado considerablemente cuando se integren los datos de las excavaciones anteriores al año 2001.
Las hienas del yacimiento de Camino presentaban unas dimensiones que se incluyen dentro del rango de variabilidad de la especie que actualmente habita en África, aunque siempre entre los valores más altos de dicha muestra. Este taxón aparece en Europa a finales del Pleistoceno inferior, probablemente procedente de África o quizás de Asia, y su talla es reducida en este periodo. A lo largo del Pleistoceno, el tamaño de las hienas se va incrementando hasta alcanzar importantes dimensiones en los yacimientos de finales del Pleistoceno superior. El oso pardo (Ursus arctos) es otro de los carnívoros con mayor representación en el conjunto de los carnívoros de Camino, con un número mínimo de siete adultos recuperados en campañas previas al año 2001 y dos adultos en las posteriores a dicho año. Además de estas dos especies, tenemos presencia de león (Panthera leo) entre los carnívoros de gran talla de Camino, con un único individuo adulto, cuyas dimensiones se encuentran a caballo entre los grandes leones que llegan a Europa en el Pleistoceno medio y los actuales ejemplares africanos. A continuación, les siguen algunos taxones de talla media como el lobo (Canis lupus), el lince ibérico (Lynx pardinus) y el zorro (Vulpes vulpes), representados por un único individuo, (con la muestra fósil recuperada a partir de la campaña de 2001). De entre los carnívoros más pequeños, tenemos la comadreja (Mustela nivalis) y el turón (Mustela putorius).
La asociación de carnívoros del yacimiento de Camino (nivel 5) de Pinilla del Valle es típica de la cronología en la que se enmarca, aunque estas especies habitan durante un amplio rango temporal. Los osos proporcionan una interesante información paleoecológica, puesto que sólo se han hallado restos de la especie actual, Ursus arctos, cuando los osos de las cavernas (Ursus spelaeus) son más abundantes durante este periodo y en algunos yacimientos coexisten. Con una edad no muy diferente, y en la misma cuenca del Lozoya, existe un yacimiento, la Cueva del Reguerillo (Patones, Madrid) con un importante registro de osos de las cavernas y total ausencia de osos pardos. Es relevante que ambas especies de úrsidos habitaran en entornos próximos, pero que se excluyen ecológicamente. Efectivamente, a pesar de la cercanía de ambas cuevas, sus características ecológicas y topográficas son distintas.
El oso pardo es una especie euriterma, con una alta tolerancia climática, que en la actualidad tiene una distribución holártica, propia de climas templados-atlánticos con requerimiento forestal, pero que ha llegado a ocupar durante el Pleistoceno superior, no sólo las regiones más meridionales de Iberia, como Gibraltar, sino incluso el norte de África. Por el contrario, la distribución geográfica de los osos de las cavernas, aunque son mucho más abundantes en yacimientos del Pleistoceno superior, tiene un rango más limitado y, de hecho, esta región madrileña de Patones es el área más meridional donde se ha hallado esta especie.
No se han identificado carnívoros que indiquen momentos de máximo frío, como el glotón o el zorro ártico, ni tan siquiera el armiño, que hoy en día habita la franja norte de la Península. Por tanto, el conjunto de carnívoros procedente del yacimiento de Camino se corresponde con una climatología templada y un ambiente con componente forestal, relacionado con especies como los lobos y osos, y posiblemente áreas más abiertas, tipo mosaico, que darían cobertura a las hienas, o al hábitat del lince, cuya presa principal, el conejo, precisa cobertura herbácea.
Los datos cronológicos del yacimiento de Camino coinciden con el episodio denominado MIS 5 (Marine Isotope Stage 5), de climatología templado-cálida, algo más cálida que la actual.“
