La campaña va cogiendo su recta final y empezamos a preparar el cierre. Hoy está con nosotros Mario Torquemada, el fotógrafo del MAR, que todos los años nos hace a final de campaña un reportaje a efectos científicos, es decir, una colección de fotografías publicables en revistas especializadas. Soy particularmente escrupuloso con la cuestión fotográfica, como somos todos los arqueólogos de la vieja guardia. La arqueología preventiva profesional ha traído muchos beneficios a la arqueología y también algunos perjuicios. Uno de estos es la escasa importancia que se presta a la documentación gráfica. Al Museo me llegan muy frecuentemente memorias de excavación con fotografías penosas. A mayor abundamiento, la fotografía digital se ha extendido y ahora es fácil y barato adquirir buenas cámaras con suficiente resolución y ópticas, pero los años pasados han sido lamentables: fotografías realizadas en bajísima resolución, las catas sin limpiar, sin indicación de orientación ni escala… Lo dicho, penoso. En buena medida, la culpa es del sistema de formación arqueológica en nuestro país que, en mi opinión, está peor que nunca. Salen personas de las universidades sin ninguna experiencia práctica que acceden a permisos de excavación y así nos luce el pelo.
Nuestro proyecto pretende tener algo de escuela práctica y quiero pensar que de aquí nadie sale sin saber cómo se documenta una excavación. Más diré: en mi opinión, excavar es documentar. Interpretar, cada uno puede hacer su interpretación y hasta errar, pero si el yacimiento ha sido bien documentado, otro vendrá que bien lo interpretará. Por eso me pongo tan pesado con la preparación de las fotografías y con todo el sistema de registro. Creo que es una cuestión de responsabilidad saber que excavar es destruir y, por ello, debemos dejar la mejor información a nuestros descendientes para que revisen nuestras interpretaciones y conclusiones.
Estamos de preparativos para el cierre y también para la jornada de puertas abiertas del próximo domingo. Por ello, Juan Gómez ha bajado a Madrid a comprar los metros de tejido geotextil que usamos para proteger el yacimiento durante el resto del año. Nuestro agente forestal, José Antonio Vallejo, que ya es un miembro más del equipo, se encarga este año de organizar los turnos de visita de la jornada. Ahora mismo está repasando el itinerario para adecuarlo a la visita y que nadie se nos despeñe, se clave una punta o se haga un esguince, algo tan frecuente en las excavaciones.
Además, estamos preparando una fiesta que hacemos como la II Fiesta Neandertal, para confraternizar con la gente de Pinilla del Valle y de todo el Valle del Lozoya. Les estamos muy agradecidos por su apoyo y colaboración y se lo queremos decir en directo. Lo haremos celebrándolo con una barbacoa, limonada, las cervezas que nos facilita Mahou y será amenizado con unos ‘rocanroles’ que tocan grupos con gente del equipo. Si os apuntáis, seréis bienvenidos a las 21 horas en la plaza de Pinilla y, si no, espero veros el domingo a partir de las 11.30.
Ciao.


Indudablemente Mario Torquemada contribuye, con creces, a que la documentación
gráfica en la arqueología tome la importancia que debe, no solo a nivel informativo sino , (¿ y porqué no ?), también a nivel artístico.
Es difícil no distinguir las fotografías de este discreto profesional, en muchísimos de los catálogos en los que ha participado.
Podrá sin duda contribuir a cambiar el concepto de la fotografía arqueológica, teniendo gente cerca que le saque partido y le de la importancia suficiente a este tipo de documentación.
¡ Buen trabajo ! a todos.
Estaba muy interesada en saber si estas excavaciones se vuelven a repetir el próximo año, si se necesita algún requisito especial (soy estudiante de biología) y si es sobre la misma época. Mi más sincera enhorabuena por todo el trabajo.