Ahora mismo, cuando escribo estas líneas a las 20 y 10, está cayendo una buena tromba de agua aquí en el Albergue de los Batanes, junto al Monasterio del Paular. Sin embargo, el día ha estado continuamente amenazando, pero nos ha dejado trabajar.
En la Cueva del Camino estamos haciendo un pequeño sondeo al objeto de conocer la posición de la roca de base y, con ello, la forma de la caja de la cueva. Enrique Maldonado sigue bajando en niveles fluviales pero no llega a la roca. Vamos a tener que sacarle con una grúa. Desde luego, esta cavidad fue mucho más grande de lo que inicialmente pensábamos. Vamos a necesitar todavía un par de campañas -como poco- para terminar de comprenderla en su integridad. Estas cavidades tan descompuestas, como sucede en los otros dos yacimientos del Calvero, son verdaderamente complejas en su comprensión, pero esto también lo hace más atractivo. Todo investigador debe sentir la subida de adrenalina que proporciona el descubrimiento, pero también las dudas y los espacios en sombra. Ésta es la emoción de la investigación a la que me refiero tantas veces.
Además continuamos tomando muestras para microfauna en determinados sectores de la cueva.
En el Abrigo de Navalmaíllo también hemos hecho un sondeo para conocer la estratigrafía comprendiendo, incluso, los niveles estériles, pero debemos abandonar pues, a tanta profundidad, peligra la vida de los artistas que trabajan allí abajo. Deberemos entibar bien los cortes para continuar bajando el año próximo, o mejor continuarlo en la parte exterior del abrigo.
En el hogar que excavan Belén y Teresa ya han llegado al final en una zona y se observa, además de algunos cantos rubefactados, la forma natural de la roca, como una cubeta, que los neandertales aprovecharon para hacer el hogar. Es verdaderamente elocuente sobre la manera de comportarse de estos homínidos.
A escasamente un par de metros del hogar está la calera de la que ya hemos hablado con anterioridad. Pues bien, el laboratorio Beta Analitics, de Estados Unidos, nos envía las fechas que ha obtenido por procedimiento de urgencia (algo más caras pero igual de fiables) sobre los carbones que les enviamos hace un par de semanas. Dichos carbones, extraídos en la base de la cámara de combustión, se corresponderán en buena lógica con el último encendido del horno, es decir, con el momento de abandono. Nos confirman que, como apuntó Juan Gómez desde el primer momento, la calera es medieval y fue abandonada como fecha más probable en torno a 1370, es decir, en la segunda mitad del siglo XIV, coincidiendo con un momento de fuerte expansión poblacional (entiéndase este fuerte en relación con el gran despoblamiento anterior de todo el Valle del Lozoya) en la zona.
En la Cueva de la Buena Pinta cada día se ve con mayor claridad el funcionamiento hídrico de la cavidad y el recorrido que las aguas hacían desde el interior hasta la salida de la misma.
Dejo constancia escrita de que nuestras palinólogas Blanca y María José han estado tomando muestras para polen.
También hoy hemos tenido varias visitas institucionales y mediáticas, desde el director general de Patrimonio Histórico de la Comunidad, José Luis Martínez-Almeida, hasta un par de periodistas de El Mundo.
Pero quiero destacar especialmente la visita de mi colega y amiga Rubí Sanz, directora del Museo Arqueológico Nacional, que ha pasado un buen rato con nosotros. Rubí ha sido durante un montón de años directora del Museo de Albacete y, desde hace cinco, dirige la principal institución museística de la arqueología española. Ha elaborado un proyecto museológico que ya está en marcha y que transformará de arriba a abajo la vida de este museo, que buena falta le hacía. Como soy miembro del Patronato del MAN, he vivido de cerca los desvelos de Rubí por aquel viejo caserón, pero confío en que pronto verá recompensados sus esfuerzos. ¡Ánimo Rubí!
Y la sorpresa del día ha sido que Arsuaga ha aparecido con Mikel Urmeneta, el famoso Kukuxumusu. Como Juan Luis sabe que soy un forofo de este personaje, no me ha dicho quién era hasta el final de la comida, y como se ha dejado una barba enorme pues yo no le reconocía. Nos hemos reído todos un buen rato con la anécdota y con el personaje que aún gana en talento y humanidad en el cara a cara. Le hemos arrancado el compromiso de que la camiseta del próximo año nos la diseñará él -la de este año es obra del insuperable Forges (ver viñeta)- y, además, nos ha hecho una simpatiquísima viñeta improvisada en un papel. Nos ve como un rebaño de ovejas angelicales, muy atareadas de un sitio para otro (ver viñeta).
Me ha regalado una camiseta con una idea y una frase muy bella de Arsuaga: “Sólo el pasado está escrito. Aún podemos cambiar el futuro”. Está basada en la evolución. Los beneficios de esta camiseta van a parar a una misión española que Juan Luis visitó hace tres años junto al Lago Eyasi en Tanzania. Viene a mi memoria el viaje a Olduvai del pasado julio. También Manolo Domínguez nos propuso visitar a Miguel Ángel, el misionero español, pero pegados de tiempo y agotados como estábamos, Luis Alcalá y yo preferimos salir a primera hora, aún de noche, de caza con los Hadza. Una de las experiencias más emocionantes de mi vida.
Finalmente nos hemos hecho una fotografía todos juntos.
Continuará.






Hola.. me parece estupendo este blog.
El domingo 14 de septiembre iremos a rascafria unas 17 personas entre adultos y niños. ¿ Es posiblñe que podamos visitar el yacimiento ?.. ¿Desde que hora?.. Gracias